Educación digital con reglas analógicas
13 Marzo 2026
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, defendió la política de aulas libres de celulares y alertó sobre el impacto de las redes sociales en los estudiantes. Sin embargo, el discurso contrasta con la estrategia oficial que promueve más tecnología en las escuelas, desde tablets hasta acuerdos con empresas tecnológicas.
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, aseguró que “el daño que está generando el celular en los chicos es muy preocupante” y defendió la política de “aulas libres de celulares” en las escuelas de la Ciudad.
Durante una entrevista en el programa Coworking, que conduce Nacho Otero por Delta 90.3, la funcionaria sostuvo que distintas encuestas realizadas entre estudiantes reflejan el impacto de la medida.
Según explicó, “7 de cada 10 chicos decía que prestaba más atención” desde que se restringió el uso del celular en clase. Además, señaló que “estudiantes de 15 años decían que se distraían mucho por el celular de sus compañeros” y que a muchas escuelas “se les hacía difícil que los chicos lo guarden”.
Miguel también mencionó que “5 de cada 10 chicos dijeron que quieren dejar el celular y no pueden”, mientras que “7 de cada 10 mujeres decían que después de un rato en redes sociales les generaba angustia”. En ese marco, defendió la idea de avanzar hacia “aulas libres de celulares en todas las escuelas y niveles de la Ciudad de Buenos Aires”.
“¿Vos sabés lo que es para un profesor tener a todos tus alumnos mirando el celular?”, planteó. Y agregó que “9 de cada 10 aseguró que usa el celular para pasear por las redes sociales, no es que tenía un sentido pedagógico”.
La Ministra también advirtió que “el exceso de tiempo en pantalla atenta contra el bienestar socioemocional” y sostuvo que cada vez llegan más chicos al sistema educativo con dificultades en el desarrollo del lenguaje. “Están ingresando a las salas de jardín sin oralidad”, afirmó.
En esa línea, indicó que “la edad promedio del primer celular en Argentina es 8 años” y planteó que “hay que esperar un poco: infancias libres de redes sociales”.
Sin embargo, el planteo abre una contradicción dentro de la propia política educativa porteña. Mientras el Gobierno busca limitar el uso del celular dentro de las aulas, al mismo tiempo impulsa una estrategia de digitalización creciente en las escuelas.
La gestión de Jorge Macri viene promoviendo programas de incorporación tecnológica en el sistema educativo. Entre ellos se destacan iniciativas como tablets en la primaria, acuerdos con empresas tecnológicas y la incorporación de dispositivos Chromebook en nuevas escuelas.
Incluso, en la apertura del ciclo lectivo, el Jefe de Gobierno presentó un modelo de escuela con conectividad, dispositivos y formación en el uso de herramientas de inteligencia artificial como Gemini, desarrollada por Google, (ver nota).
El contraste resulta evidente, mientras se promueve enseñar programación, robótica y habilidades digitales desde edades tempranas, al mismo tiempo se describe a los dispositivos como una amenaza para el desarrollo de los chicos.
La contradicción se vuelve más marcada si se considera que en muchas escuelas los alumnos ni siquiera pueden llevar relojes inteligentes, una restricción que para varios especialistas resulta desactualizada frente al propio discurso oficial que impulsa la alfabetización digital.
Así, el debate sobre el uso del celular en las aulas vuelve a exponer una tensión dentro de la política educativa. Cómo equilibrar la necesidad de formar a los estudiantes en tecnología sin caer en prohibiciones que, para muchos, parecen más propias de otra época que del sistema educativo que el propio Gobierno dice querer construir.


