Más víctimas y una herencia robada
20 Marzo 2026
El hijo de Yiya Murano aseguró en diálogo con Maxi Sardi en Delta 90.3 que fue el primer estafado, denunció que hubo más de seis víctimas y cuestionó el relato instalado durante décadas. Además, rompió el silencio y anticipó un documental que promete revelar cómo se movía el dinero y quiénes estaban detrás.
Martín Murano, hijo de Yiya Murano, volvió a poner el caso en el centro de la escena con declaraciones que reavivan una de las historias criminales más impactantes del país. En diálogo con “En El Disparador”, el programa de Maxi Sardi en Delta 90.3, aseguró que las víctimas de su madre serían más de las tres oficialmente reconocidas y adelantó que un documental próximo a estrenarse mostrará “la verdadera historia”.
Murano no sólo apuntó contra el relato instalado, sino que también expuso su propia historia personal. “Yo fui el primer estafado por Yiya”, afirmó, al detallar que perdió propiedades, terrenos y la herencia familiar a partir de maniobras que involucraron a su madre, un abogado y una tía. La denuncia agrega una dimensión económica a una figura históricamente asociada a los envenenamientos.
El impacto del caso en su vida fue profundo y recordó una infancia atravesada por el estigma, el bullying y la violencia, en la que su apellido pesaba más que su identidad. “Nunca fue madre”, dijo sin rodeos, y remarcó que jamás la escuchó pedir disculpas. También cuestionó versiones difundidas en ficciones recientes, especialmente la idea de los “dólares falsos”, que calificó como “totalmente mentira”.
A la vez, planteó dudas sobre la investigación original: “Son más de seis las víctimas. En el ‘79, los métodos de autopsia no eran los de ahora”. La frase abre interrogantes sobre posibles crímenes no comprobados en una época con menos herramientas forenses.
El testimonio llega en la previa del estreno de un documental dirigido por Alejandro Hartmann que, según Murano, revelará detalles inéditos sobre el origen del dinero de las estafas y la vida privada de su madre. La promesa es clara: reescribir una historia que, décadas después, sigue generando controversia.


