Obra interminable y alumnos en riesgo
07 Mayo 2026
El readoquinado en la calle Barzana al 2000, en Villa Urquiza, mantiene la cuadra cortada desde hace dos meses. En el lugar funciona un colegio con alumnos de todos los niveles y no hay accesos claros para emergencias, mientras crece el malestar entre vecinos y familias.
La obra de readoquinado en la calle Barzana al 2000, entre Juramento y Mendoza, en el barrio porteño de Villa Urquiza, expone algo más que una demora. Desde hace dos meses la cuadra permanece cortada y los trabajos apenas avanzaron, en un tramo donde, además de las viviendas, funciona un colegio con jardín, primaria y secundaria en plena actividad y un supermercado.
En ese contexto, la falta de previsión queda a la vista: con la calle completamente intervenida, el acceso para ambulancias o bomberos en caso de emergencia en el establecimiento educativo es prácticamente inexistente. A eso se suma otro punto crítico: el trabajo con maquinaria pesada en la vía pública durante los horarios de salida del jardín, a metros de los chicos.
Padres de alumnos del establecimiento advierten que la situación genera una preocupación diaria. “Traemos a los chicos sin saber qué puede pasar si hay una urgencia. No hay forma de que una ambulancia llegue rápido”, señalaron. También alertaron sobre la presencia de maquinaria pesada: “A la salida del jardín están trabajando con máquinas, es peligroso”. Además, remarcaron que durante la obra se colocaron vallados que impiden incluso bajar de la vereda a la calle: “Si pasa algo, los chicos quedan encerrados sobre veredas angostas y sin una salida clara”.
Por otro lado, los vecinos describen un desgaste que se acumula con el paso de las semanas. “Hace dos meses que no podemos entrar o salir de nuestras casas; es un problema todos los días”, explicaron. También cuestionaron las condiciones de seguridad y la falta de información sobre los plazos de finalización, ya que se había avisado que los trabajos tardarían solo un mes.
La intervención comenzó en marzo, con el ciclo lectivo ya iniciado, pese a tratarse de una cuadra con alta circulación escolar. El momento elegido para ejecutar los trabajos vuelve a quedar bajo cuestionamiento, ya que se podría haber hecho durante el receso escolar y así evitar, al menos, la circulación de niños.
Lo que debía ser una mejora urbana terminó convirtiéndose en una fuente diaria de preocupación para vecinos y familias. La demora de la obra, la falta de accesos claros para emergencias y la presencia de maquinaria pesada en horarios escolares dejaron expuesta una situación que, para quienes viven y transitan la cuadra, pudo haberse evitado con una planificación distinta.


Chicos saliendo del colegio en medio de camiones, vallados y trabajos en curso. La escena se repite a diario en una cuadra donde no hay accesos claros para emergencias.


